Hospice

La palabra hospice se deriva del latín hospitium que originalmente se refería a posadas o lugares de descanso, generalmente establecidas en zonas despobladas y de poco tránsito. En estos lugares los peregrinos, agotados por el viaje, y las víctimas de enfermedades o del vandalismo podían encontrar de manera temporal, alimento, posada, cuidado médico y refugio.
Históricamente se sabe que la mayoría de las culturas, de alguna u otra manera, han creado centros hospitalarios para los peregrinos. A principio del siglo V la iglesia cristiana en el Cuarto Concilio de Cartago pasó una resolución en la cual se le recomendaba a cada iglesia que estableciera un hospicio para que proveyera ayuda no solo a los peregrinos sino también a los huérfanos, a los pobres, y a los ancianos y ancianas.
A principio de los años 1960, la doctora inglesa, Cicely Saunders, siendo entrenada como enfermera, médico y trabajadora social, comenzó a usar la modalidad de hospice con pacientes diagnosticados con enfermedades terminales. Ella construyó, cerca de Londres, el Saint Christopher Hospice, en donde las personas recibían un tratamiento integral que tomaba en cuenta el aspecto biológico, mental, social y espiritual de la persona. La idea de la doctora Saunders fue proveer un servicio que ayudara a las personas a vivir con dignidad hasta el último momento de sus vidas.
La idea moderna de hospice fue traída a los Estados Unidos por la Dra. Saunders quien fue profesora invitada en la Escuela de Enfermería de la Universidad de Yale. La doctora Elizabeth Kubler-Ross abrazó la idea de la Dra. Saunders pero añadió el concepto de brindar el servicio de hospice a domicilio, así la gente no vendría a hospice sino que hospice iría a las personas.
Desde ese humilde nacimiento, el movimiento de hospice ha llegado otra vez a tener popularidad y dimensión internacional. Por ejemplo, hoy día en los Estados Unidos hay más de 3000 programas oficiales de hospice que reciben ayuda federal y estatal, que ofrecen así sus servicios a más de 850.000 personas por año.
Hospice es visto no como una institución sino como un programa integral de servicio médico, psicológico, social y espiritual que provee a las personas diagnosticadas con una enfermedad terminal, la oportunidad de vivir con dignidad cada momento de sus vidas. Hospice va a la gente ya que la mayoría de las personas que se benefician de este servicio continúan viviendo en sus hogares hasta el momento de sus muertes. Sin embargo, hospice también se ofrece a pacientes que residen en instituciones geriátricas, los hospitales, cárceles, y otras instituciones.
Este modelo de cuidado holístico se enfoca no tanto en la curación biológica, como generalmente se ve en los hospitales y las clínicas, sino en la sanidad integral de la persona. La filosofía de hospice ve el concepto de salud no como la ausencia de enfermedades sino como un estado de integración físico, mental, social y espiritual.
La idea central de hospice es la de proveer el ambiente adecuado para un buen morir Desde la década de los 1990 se ha comenzado a manejar con mucha frecuencia la idea de medicina o cuidado paliativo, que tiene como meta principal tratar no sólo el dolor físico sino también el dolor emocional, social y espiritual tanto del paciente como el de los familiares o allegados.
El servicio de hospice reúne a profesionales de distintos campos tales como el de la medicina, la enfermería, el trabajo social, la psicoterapia y la consejería. También hay asistentes de enfermería, masajistas, nutricionistas, y farmaceutas que unen sus fuerzas en amor y con compasión para proveerles a los pacientes con enfermedades terminales el mejor cuidado posible. Este equipo de profesionales ofrece el servicio de hospice al paciente al igual que a sus familiares.
Los criterios para que una persona reciba este tipo de servicio varían de nación a nación, sin embargo, en líneas generales los pacientes que han sido diagnosticados por uno o dos médicos como teniendo una enfermedad terminal y con menos de un año de vida son candidatos al servicio de hospice.

Definición de Hospice y de la Medicina Paliativa

El Hospice es un servicio paliativo integral que se ofrece a las personas que han sido diagnosticadas con una enfermedad o lesión incurable y en estado terminal. Los cuidados paliativos tienen como propósito asistir a los pacientes en el proceso de vivir la vida a su plenitud hasta el último momento. Para lograr este objetivo un equipo de profesionales de la salud unen esfuerzos a fin de controlar los síntomas de disconformidad y manejar los dolores físicos, psicológicos, sociológicos y espirituales que el paciente pueda experimentar. Debido a que cada persona pertenece a una familia, comunidad y sociedad los servicios paliativos de hospicio se extienden más allá del paciente.
El equipo profesional de hospice, el paciente y la familia se ponen de acuerdo para juntos usar sus energías y voluntades con la intención de asegurarse de que cada paciente viva cada día de su vida con tranquilidad y dignidad. Este equipo alcanza la excelencia profesional en el cuidado paliativo al ofrecer intervenciones y servicios paliativos basados en la evidencia científica y el saber clínico integral en un ambiente caracterizado por la compasión, solidaridad y amor.
La medicina paliativa es una rama de la medicina que se enfoca en el cuidado integral y comprensivo de pacientes diagnosticados con enfermedades incurables o en estados avanzados. Las intervenciones paliativas se hacen con la intención de aliviar el sufrimiento, manejar las complicaciones médicas, controlar los síntomas de disconformidad y mejorar la calidad de vida tanto del paciente como el de los familiares.


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